Una convivencia con la reforma de la vivienda puede resultar algo tedioso y poco práctico en ocasiones, pero se puede organizar de tal manera que sea factible realizar. Ya sea para mejorar pequeñas instalaciones de la electricidad como para la renovación de los espacios y el posterior trabajo de diseño, lo más importante para que el plan en su entera disposición funcione debe tener una clara planificación previa que consagre la coordinación entre los miembros del hogar y los obreros puedan cohabitar sin obstáculos que los detenga.

Es más, se puede incluso asegurar un ahorro en el consumo de energía durante el tiempo que duran las obras en el hogar. En ocasiones, olvidamos que el hecho de que se convive con profesionales en el interior de la casa se pueden practicar medidas para estalviar lo menos posible. Todo es cuestión de seguir los siguientes pasos, con el objetivo de garantizar una reforma exitosa y que no conlleve ningún tipo de riesgo.

reforma en vivienda

Medidas para augurar la remodelación del hogar

Lo primero y esencial: ser conscientes de que va a haber personas en el interior de tu casa. Este factor tiene que quedar asumido y claro porque se van a presentar una serie de molestias que pueden perturbar la rutina y normalidad en la casa, a saber:

  • El polvo va a reinar todos los rincones de la casa y la ausencia de limpieza se va a notar en el ambiente.
  • La agenda no se adaptará del todo a los planes y horarios previstos, por lo si se precisa puntualidad lo mejor es realizar las tareas con tiempo suficiente de antelación.
  • La intimidad brilla por su propia ausencia y se van a presentar problemas para cocinar o ir al baño.

Por lo tanto, una planificación previa mentaliza tanto a la unidad familiar como a los obreros del caos que durante ese determinado periodo de tiempo se va generar en casa. Los imprevistos siempre aparecen, es decir, son inevitables, pero se pueden mitigar y solucionar si existe una organización en la que las fechas se prevén de antemano.

Durante este tiempo, hay que intentar, por el bien de los profesionales que trabajan en la vivienda como por el propio de la unidad familiar, pasar el menor tiempo posible en el interior de la casa. La clave de esta operación está en que ambas partes puedan trabajar y sentirse cómodos.

Si la reforma no es total o hay partes de la casa que se van a seguir usando y se sitúan cerca de la órbita de las obras, es importante protegerlas para que no se estropeen o rompan. Lo más recomendable en estos casos suele ser disponer de una habitación para poder colocar todos los muebles y aparatos sensibles que corran riesgo. De igual manera, los expertos también aconsejan que cuantos menos espacios se utilicen para “vivir”, mejor. Disponer, como mínimo de tres habitaciones prioritarias:

  • Un baño, que siempre es el que mayor problema causa en el caso de solamente disponer de uno en toda la casa. En el caso de haber más, lo ideal sería que por unos días se equipara al completo y se inhabilitase el otro.
  • Una habitación para poder acomular todos los dispositivos que puedan entorpecer la tarea a los profesionales.
  • Otro espacio para dormir y poder realizar tareas de manera cómoda. Se debe tener en cuenta que puede caber la posibilidad de que, si se trata de un apartamento pequeño, se precise un plan b, esto es, irse a un hotel o a casa de algún familiar durante un tiempo.

Las cocinas, en este sentido, no son una prioridad absoluta, al entenderse que se puede aprovechar para comer fuera o realizar menús rápidos para comer en otros espacios de la vivienda.