Los meses de mayor frío puede causar riesgos en las instalaciones eléctricas del hogar, que se pueden ver afectados por la climatología y los factores como la humedad, las precipitaciones o la nieve. Las estufas se pueden estropear si no disponen de una instalación sólida y correcta; los aparatos electrónicos, por su parte, si quedan descubiertos se pueden escacharrar e, incluso, en el peor de los casos, ocasionar accidentes como cortocircuitos. Para evitar esta serie de desgracias, en este artículo ofreceremos una serie de consejos para mitigar los posibles daños que se puedan llegar a originar.

En este época del año, el ahorro en la calefacción de energía es esencial para no verse en una situación de desembolso adicional, pues los sistemas de generación de calor constituyen casi el 50 % del total del presupuesto en el recibo eléctrico. Si el consumidor realiza un uso responsable, además de disponer de la instalación más conveniente para su vivienda, podría disminuir de manera considerable la cantidad mensual a pagar.

Consejos para retener el calor en la vivienda

Un consejo muy útil que tan solo conlleva una simple acción es la de ventilar los espacios. Supone el método más económico para evitar cualquier tipo de problema como el de la condensación de aire en el interior, que puede derivar en dolores de cabeza, migrañas y malestar físico o mental. Es importante que las habitaciones no dispongan de temperaturas altas durante los meses de frío.

Esta medida es complicada de tomar porque lo que más se demanda en estos casos es calor. No obstante, airear los espacios con moderación permite que no se humedezca el ambiente, lo que permite que no se estropeen tanto los sistemas de calefacción, como las calderas. Y, en este sentido, regenerar el aire ayuda a mantener el calor al cerrar las ventanas.

Cómo evitar problemas en el hogar en los meses de invierno

Para que se pueda detectar la humedad y, en muchos casos, prevenirla, contar con un deshumidificador en el hogar puede evitar graves desastres, pues absorbe sin resecar. De esta manera, no se condensa el aire ni huelen las paredes huelen a agua. Y para evitar el moho, la pintura fungicida y antimoho previenen la limpieza de productos como la lejía o el alcohol que, con el tiempo, pueden hacer estropear el color.

Y hablando de paredes, un buen aislamiento con materiales como el pladur, calientan el hogar y, de algún modo, consiguen también ahorrar en calefacción. También, en este sentido, sería conveniente el uso de acristalamiento en las ventanas para que no escape el calor.

En el caso de precisar calefacción en la vivienda, es preferible contar con estufas por gas butano o gas propano, de tal manera que si se confina toda la unidad familiar en un mismo espacio, supone un ahorro notorio que si se dispone de una vivienda con todas las personas concentradas en habitaciones separadas y distintas. Estos sistemas recrean en la economía un gran ahorro.

Como la zona más húmeda de la casa es el baño, si antes se indicaba la importancia de disponer de un deshumidificador en casas con ambientes y espacios muy oscuros y fríos, aquí es aconsejable instalar una lámpara extractora de aire, para desahogar a la gente cuando sale de darse una ducha con agua caliente.

Del mismo modo, por esta misma regla, es importante encender la campana extractora de la cocina cuando se está preparando cualquier menú del día, para que el agua evaporada no quede retenido en el ambiente y se expulse fuera de la vivienda