En el mundo ocurren muchos desastres naturales. Sea un terremoto en California, Estados Unidos o un Tsunami en Japón, siempre hay algo que deja a muchas personas sin hogar con la necesidad de conseguir un refugio.

Muchos países se ofrecen para ayudar pero no poseen la infraestructura necesaria para albergar a tantas personas, el cual es básicamente el problema que se ve con los refugiados provenientes de Siria. Estos mismos desastres dejan escombros por doquier y ya es muy difícil deshacerse de él. ¿Qué harías si te dijera que no necesitas deshacerte de él; si existiera una manera en la que ambos problemas se pudieran resolver?

Elaborando prototipos

La solución existe en la elaboración de prototipos de refugios con sacos de escombros. Con todos los escombros que quedan de los destrozos causados por desastres naturales, si se recogieran, trituraran y colocaran en sacos es posible apilarlos uno sobre otros. De esta manera, y siguiendo una forma cuadrada, se puede elevar una construcción decente en donde los refugiados puedan tener un refugio temporal sin la necesidad de una muy apresurada construcción que pueda terminar en un desastre mayor o de una sobrepoblación de los refugios ya existentes. La ventaja de lo pesado de los sacos de escombros es que ofrecen resistencia contra el viento por lo que no habría nada que temer por un posible derrumbe.

En cuanto al techo, este se podría elaborar con vigas de madera para cubrirse de la lluvia y el sol. Se puede utilizar de igual manera chapa galvanizada ondulada recubierta con hojas de cocotero trenzada para lograr asegurar un real aislamiento al provisional refugio de las altas temperaturas.

Solución temporal

Esta podría llegar a ser la solución temporal de muchos problemas de infraestructura provisional de crisis en varios países. Piénsenlo de esta manera, Ocurre un desastre y lamentablemente un pueblo queda destruido y mucha gente sin hogar, pues se levantan estos refugios provisionales mientras se construye de nuevo el pueblo, ofreciendo un techo donde dormir a niños, enfermos y ancianos que no tendrían la misma resistencia que cualquier adulto al quedarse varados al aire libre en el peor de los casos y por obvias razones.

Por supuesto, en caso de que se necesite, siempre estarán los vendedores de sacos de escombros dispuestos a ofrecer por precios justos sus productos por el bienestar simbiótico tanto de la empresa como de los refugiados.