Cuando se inicia el proceso de decoración de un espacio lo primero que se debe tener en cuenta es la dimensión del mismo y la presencia o estilo que se le quiera dar a dicho espacio dependiendo de la utilidad que se le dará. La palabra estilo por sí sola se entiende como una forma particular de llevar a cabo una tarea, de expresarse de una forma distintiva, es por eso que al momento de decorar cualquier espacio se tiene que tomar en cuenta todos los elementos visuales que dan vida a este, desde la mueblería hasta la decoración y colores de las paredes incluyendo todos los accesorios que podríamos imaginar sin caer en la sobrecarga del ambiente.

Cuando se habla de la decoración en interiores no existe un estilo único sino ciertas tendencias que se pueden ir adaptando a los gustos personales, aproximándonos así a lo que imaginamos en nuestra mente, buscando aquellas pistas que logren definir nuestro estilo propio. Somos seres humanos y por ende siempre nos estamos conociendo e interpretando nuestros gustos, por esa razón, los espacios deben ser dinámicos y estar preparados para sufrir cambios a futuro y eso se debe de tener en cuenta a la hora de que se define un estilo en el hogar.

Enfoque práctico

El enfoque en lo práctico siempre será recomendable cuando se comienza a diseñar un espacio puesto que el diseño debe de ir más allá de lo visual y brindarle una utilidad a eso que se está colocando en el ambiente. Aunque para muchas personas sus gustos pueden ser más que obvios, siempre hay que tener cuidado a la hora de plasmar aquello que queremos conseguir en nuestro espacio, pues puede que el resultado final no concuerde con lo que queríamos si no se lleva un orden y seguimiento a la idea inicial.

Estilos hay muchos desde el minimalista, el contemporáneo, el country y muchos otros, lo importante es que escojas cuál combina mejor contigo, pues es tu casa y pasarás mucho tiempo allí y nadie desea que un lugar donde podrás vivir muchos momentos de tu vida esté mal diseñado.

Recuerda que las actuales tendencias no son más que influencias que sirven como punto de partida para comenzar a diseñar un espacio, por lo que no te dejes influenciar 100% las ideas de otras personas, adáptalas a tu personalidad y comienza a construir un espacio cómodo cálido y útil.